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viernes, 19 de marzo de 2010

“EL SECRETO DE SUS OJOS”

             "¡¡¡JELOU DAMAS AN MADRE FOCAS!!!"


Cuando me enteré que había sido nominado para el Osca-2010 di un brinco de alegría que casi golpeo el cielo raso de mi Studio. Mi excitación y la bulla que hice fue tanta que mi secretaria entró y se unió a la celebración, así, totalmente alterados y brincando, llegamos a tener un buen orgasmo… y recién me calmé.

“Bueno, es solo una nominación” me dije evaluando lo logrado para luego soñar en la posibilidad de lograrlo el día de la entrega. Hasta aquí, pensando fríamente, dejaba de ser un escritor del montón, excelentes todos ellos, pero desconocidos e ignorados; aunque si ganaba, uuuh… entonces equivaldría a alcanzar mi imposible Nobel en literatura.

He escrito cuentos y novelas y no he ganado ningún premio en mi vida. ¿Por qué? No. No soy malo ni mediocre escribiendo, sino que nunca participo en las convocatorias para los concursos literarios. ¿Por qué? Porque no me da la real gana, ja, ja, ja.

Entonces, ¿Cómo fue que conseguí la nominación? Muy simple. Un director de pacotilla como yo, en términos de fama y fortuna, leyó mi novela y le gustó tanto que quiso llevarla al cine. Y por la suerte de la “casualidad” yo ya había escrito el guión de la misma. Así como él ya tenía el dinero para financiarla procedente de una fundación española. Sería una producción de bajo presupuesto. El resto es historia conocida. El director, los actores y yo no cobramos un dólar de todo esto; los únicos que recibieron algo fueron los trabajadores técnicos ya que ellos no “viven” por amor al arte; y la otra mitad del dinero sirvió para pagar por los equipos, utilería y las diversas instalaciones en donde fue rodado. ¿Faltó dinero? Claro que faltó. ¿Quién lo puso? El padre, el hijo y el espíritu santo, arriba mencionados.

La nominación era para la Mejor Película Extranjera 2010, y todos los que participamos en ella, desde el director hasta el perro guardián, nos dimos por aludidos. ¿No me creen? Entonces, ¿explíquenme cómo fue posible que el guardián, hijo de perra, nos recibiera moviendo la cola, en vez de ladrarnos, cuando fuimos a celebrar la noticia en uno de los sets de filmación?

Lamentablemente no podíamos ir todos, así ladrásemos como nuestra mascota; solo había cuatro invitaciones para asistir a la Ceremonia de Entrega en Hollywood, California.

Felizmente yo vivo muy cerca, en Long Beach, lo que permitió hacer unos ahorros en pasajes y alojamiento y así el director llevar a su adorada esposa, quien lamentablemente no pudo entrar a la sala de entrega por no estar en la lista de invitados.

Debo confesar muy avergonzado que después de estar viviendo treinta años en gringolandia no he aprendido ni jota del idioma inglés. Por bruto, no. Lo que pasa es soy tan anti-imperialista que me he trabado en el coco el proceso de su aprendizaje. Así que, por si las moscas, le pedí a mi hijo menor que me preparara unas palabras para el momento.

Él me aconsejó que lo más importante era estar “culo”, no sé si lo escribí bien pero significaba que debo estar frio, tranquilo, suave. Y que cuando hable, debería sonreír y hacerlo en voz muy alta como cuando el promotor de espectáculos de box anuncia la pelea estelar de la noche en los canales por cable “eichbio” o “shoutaim”.

Cuando entramos caminando por la alfombra roja, el director de la película, don Juan José Campanella, sería el encargado de hablar con los periodistas en español, y si era en ingles me encargaba yo… ja, ja, ja. Así que según lo que aprendí de mi párvulo repartí verbalmente decenas de “quissass, quissass…” creyendo decir “tal vez, tal vez…” y los periodistas no me molestaron más.

Así, al borde de mi asiento, esperé hasta casi el final de la ceremonia para oír las palabritas mágicas: “an de güiner is…”

“El Secreto de sus Ojos” escuché decir y el mundo se nubló para los míos por solo un segundo, porque no había tiempo para más. Así, pude ver varias tetas asustadas celebrando con nosotros cuando caminábamos a recibir la tan famosa estatuilla, mientras que mentalmente me repetía a mí mismo “debo estar culo, debo estar culo…”, e iba buscando en el bolsillo el papelito con el discurso que me había dado mi hijo.

No puedo contar todo lo que pasó porque simplemente no era consciente de los detalles que ocurrían alrededor. Veía luces, rostros, sonrisas, oía aplausos y el tan usado “congratulaishion” y ya la estatuilla dorada estaba en mis manos. Me vi en el pódium con gente al frente de mí, esperándome a que diga algo. Entonces, me acordé de mi hijo, y de su última corrección a mi inglés mal hablado, “papá no se dice madre sino mada!”; entonces levanté los brazos y grite con toda mi alma:

“jelouuu damasesss an madafocasss!!!”

Y la magia de las palabras dio resultado. Como un abracadabra, todos los allí presentes, desde la diminuta y hermosísima Magali Solier hasta el gran Jeff Bridges se pararon a ovacionarnos. Sí, nos habían reconocido como a uno de los suyos.

¿Y mi hijo? Él se revolcaba de la risa con sus amigos en la “livinrrum” de mi casa viendo la ceremonia por la TV.

Cuando llegué muy de madrugada a casa, encontré a mi hijo y su pandilla de escolares de la secundaria durmiendo en la alfombra. Entré despacio y con cuidado para no pisar a nadie. Entonces vi una nota sobre el “cofitaibol” que me llamó la atención. La tomé, fui a la “refri”, saqué una cerveza y salí al patio de atrás para entrar a la “yacusi”. Allí leí la nota. Era una lista de palabras en inglés, su pronunciación y el significado, que yo no vi al irme a la ceremonia. Al leerla casi me ahogo de la risa en la maldita “yacusi”. La nota decía:

“Papá cuida tu pronunciación, no se dice “culo” sino “cuul”, se escribe “cool” y quiere decir “tranquilo, fino, frio”. Por favor, no vayas a decir lo que te enseñé porque todo es una broma con palabras muy feas, ¿no me crees? Te explico: si dices “quissass” se escribe “kiss ass” y significa “besa el c…” es muy feo para escribirlo, dad. Si dices “damassess”, se escribe “damn ass” y significa “burro estúpido” ¿esta, no es tan malo no? Pero por nada en el mundo digas: “madafakers” porque es tan malo que ni sé cómo se escribe, pero su significado es como para salir corriendo antes que te maten porque estás insultando a sus madres… aunque los jóvenes, roqueros y raperos lo usan todo el tiempo para saludarse entre ellos, yo no, papi. Papá, mejor habla en español, lo haces muy bien y toda la raza te lo agradecerá.”

Dejé la nota a un lado con una sonrisa en el alma. Y medité: “Felizmente salió “okei” y les caí bien a todos… Ahora, tengo un Oscar… pero este cabrón de mi hijo va a ser mejor que yo”

PS: La película “EL SECRETO DE SUS OJOS” del director y guionista: Juan José Campanella; con los actores principales: Ricardo Darin, Soledad Villamil y Guillermo Francella, además de todo un extraordinario elenco de actores secundarios, personal técnico y de utilería, lograron hacer realidad una gran película. El Oscar 2010 ganado cayó en muy buenas manos. Felicitaciones hermanos argentinos, su premio nos enorgullece a todos. “El secreto de sus ojos” está basada en la primera novela del escritor argentino Eduardo Sacheri “La pregunta de sus ojos”. Mis mejores reconocimientos al autor.

viernes, 5 de marzo de 2010

Como mi Hermano Siamés

Él sale de muy dentro de mí, diría que de mis entrañas y lo llevo pegado justo a mi espalda. Por un tiempo se escondía prudentemente cada vez que me miraba en el espejo. Dicho sea de paso, las personas con quienes trataba no se daban cuenta de su presencia. Pero, recientemente no puedo controlarlo, se le ha dado por mostrarse sin ningún pudor, temor, vergüenza o, mejor dicho, sin ninguna restricción, y he empezado a tener problemas. Él es más que horrible, es despreciable.
A veces lo olvido por breves instantes pero él se encarga de aparecer. Me avergüenzo de llevarlo a todo sitio sin poder liberarme de su presencia. Está conmigo día y noche, haga frio o calor; mientras almuerzo, ceno o descanso; esté en la más absoluta intimidad o en público; no me deja ni puedo dejarlo y siento que me está destruyendo.
Busqué ayuda y consejo en mis amigos porque quiero controlarlo y me dijeron que todo dependía de mí, de que era con amor y paciencia como podía resolver este problema… Como ven, no resultó.
Hoy en la mañana, mientras me peinaba delante del espejo, se le ocurrió mostrarse una vez más. Entonces vi su horrible rostro, deforme como un monstruo, asomarse por mi espalda. Con una repugnante expresión en su rostro de autosuficiencia y desprecio. Pero lo peor de todo es que me di cuenta que mis facciones se van pareciendo a las de él.
No puede ser, tengo que solucionar esto antes que me destruya. Iré al doctor.
“Doctor, tengo un problema muy grave, no tengo paz en ningún momento… Siento un odio tan profundo que me corroe el alma y no puedo liberarme de él…”