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sábado, 17 de marzo de 2012

XXX

Estábamos Rachael y yo parados muy cerca de la cama, totalmente desnudos y apretando mutuamente nuestros cuerpos. Nuestros besos eran apasionados e intensos, en donde nuestros labios se buscaban afanosamente sin encontrar una perfecta posición que perdurase más de dos segundo, siendo interrumpidos por el incesante jugueteo de nuestras lenguas y el movimiento de nuestros rostros, a tal punto que parecía que ambos queríamos devorarnos el uno al otro. Hasta que el besarnos no nos bastó.
Entonces fue que bajé a su cuello anegado del sudor que compartíamos. Ella gimió, mientras yo sentía el salado de su piel, y desde ese momento no se detuvo, sino que la intensidad de estos aumentó según iba mordisqueándola suavemente. No me entretuve demasiado allí porque no tenía mucho tiempo, y bajé a sus redondeados hombros y luego a sus senos. Sus gemidos aumentaron y su cuerpo se contorneo cuando quise casi deglutir uno de sus senos. No sé si fui muy delicado con ella, porque mis mordiscos siendo suaves provocaban en ella alaridos de placer, pero ningún gesto de rechazo a que me detuviera.
Ella tiró su cabeza hacia atrás y comenzó a menear su blonda cabellera, mientras se abandonaba totalmente a mis caricias.
Yo la sostenía con mis brazos cruzados alrededor de su fina cintura y la besé hasta que me fue imposible ir más lejos de donde ya había llegado. Fue cuando Rachael enderezó su cuerpo y con ambas manos me guió a besar sus anegados labios, por lo que la solté sin más dilación y tuve que arrodillarme, a la vez que ella levantaba una de sus piernas para ponerlas sobre uno de mis hombros y sujetarme fuertemente… fue así que me hundí en la anegada espesura que me ofrecía Rachael.
“Corten!… -Dijo el director de la película que filmábamos, y agregó-… Demonios!!! Han demorado demasiado… Continuaremos después del almuerzo”.
“Te lo dije, John… -Me dijo Rachael sonriendo debido a mi inexperiencia, y añadió-… esta no es una escena de amor sino de puro sexo explicito, esta es una película xxx, pero ya aprenderás”.
Creo que Rachael, una estrella del cine porno con quien hice lo que nunca creí posible hacer con una mujer, debido a que yo era un actor joven, inexperto y desempleado, tenía razón. Pero mi problema personal era que mi esposa hacia lo mismo en casa cuando yo no estaba.

4 comentarios:

BIANCA_ESTELLA B.J dijo...

otra vez gratamente sorprendida, por el final inesperado de tu relato.Buenísimo como siempre.Felicitaciones
be bj

MICHAELANGELO BARNEZ dijo...

Gracias Blanquita. Realmente siempre tengo la preocupación al escribir un cuento: y es el cumplir con los caracteres que la definen como tal. En estos, el final es una pieza fundamental de ellos.
Saludos querida amiga.

Juana Castillo dijo...

Simplemente, genial.
Un saludo, Juana Castillo.

MICHAELANGELO BARNEZ dijo...

Dear Juana... Encantado de que te haya gustado, querida amiga.
Saludos