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sábado, 4 de julio de 2009

EL DIABLO, PARA SERVIRLO A UD.


DE MICHAELANGELO BARNEZ
Hola, creo que ya conoces mi nombre: Soy el Diablo. Y he estado por aquí desde que apareció tu conciencia. Sí, justamente cuando apareció Dios. Y déjame decirte que soy tan poderoso como él. Bueno, a decir verdad, porque no me gusta mentir por las puras albóndigas, él es un poquito más poderoso que yo, sino, no hubiera podido echarme del cielo cuando me sublevé. Pero no tanto eh, porque él, así tan grande como se cree, no puede entrar a mi cielo: El Infierno. Entonces, así convivimos ambos dentro de ti.
Pero no quiero hablar de él, resulta muy aburrido ¿Acaso no has leído la biblia o la historia sagrada? Uff resulta aburridísima porque él siempre gana, pero en mi descargo te pregunto: ¿No sabías que la historia la escriben los que ganan? Bueno pues, que esperabas.
De lo que quiero hablar es acerca de lo tan poderoso que soy yo ¿No me crees? Te lo demostraré:
¿Recuerdas que Moisés encontró a parte del Pueblo Elegido adorando ídolos, justamente al bajar del monte Sinaí con las Tablas? ¿Sí? ¿Sabes lo que pasó? Dios mandó matarlos, y Moisés muy obediente degolló a más de 3,000 descarriados. En cambio yo, veinte siglos después, maté a seis millones de ellos en los campos de concentraciones y cámaras de gas. Además de los 60 millones que maté en esa guerra ¿Ves?
¿Recuerdas la destrucción de las ciudades del pecado, Sodoma y Gomorra, por Dios? Eso no es nada comparado con la destrucción que hice 2,000 años más tarde en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, en donde maté a más de 300,000 inocentes de la población civil en un instante. ¿Ves?
Ya, ya, ya. Me vas a decir que el poder no sólo se mide en muerte y destrucción, sino en el amor… Ja, ja, ja… iluso… Entonces, te pregunto: ¿Cuánta gente pobre e inocente muere en todos los desastres naturales como los terremotos, tsunamis, tifones, huracanes, tornados, u otros como los accidentes, etc.? Pero aun así eso no es nada comparado a mi poder, porque al final yo destruiré lo mejor de su creación: Al Género Humano. Sí, a los 7,000 millones que viven en este planeta con la polución, el calentamiento global o las armas nucleares.
Sí, sí, sí… nuevamente estoy hablando de muerte y destrucción ¿Pero, existe otra cosa en el mundo más importante que la vida? No, no hay nada. Sin embargo soy tan poderoso que siembro la avaricia ilimitada del poder y la riqueza en algunos hombres, que como consecuencia traerán la destrucción de su propia habita, y así la de todos.
No me crees ¿No? Entonces dime, que hace o ha hecho Dios que yo no pueda destruir.
¿Qué, me vas a contar la historia de la creación en 7 días? No jodas pues.
Entonces un arcángel se apareció y le respondió al Diablo: “Te creó a ti, como opción del mal, para que el hombre en su conciencia tenga en sus manos la libertad de escoger su destino”
Y el Diablo, cuernoscaídos y con el rabo entre las piernas, se marchó cabizbajo… ¿Rendido? No, sino a seguir promoviendo el desmadre entre los hombres, con mucha fe en que el apocalipsis llegará algún día.

miércoles, 1 de julio de 2009

LA FIESTA INOLVIDABLE

“Sí, ésta es una gran reunión… y somos los anfitriones” dijo para sus adentros Jim Brown, un robusto y maduro caballero.
“Dios mío, que cantidad de gente se ha reunido para darnos la bienvenida!” Exclamó en su pensamiento mientras miraba al patio desde la ventana del segundo piso de la casa de sus padres.
Allí, en el patio, había mucha gente confraternizando. Eran los familiares y amigos de la familia.
“Tan pronto lleguen mi esposa e hija saldremos al patio a saludarlos” Se dijo Jim, mirando su reloj, quién se había adelantado para coordinar los arreglos.
Luego empezó a reconocer a todos y cada uno de los asistentes balbuceando sus nombres o la relación que los unía.
“Juan, Pedro, Carlos, María… - y paró de mencionar más nombres-… Dios mío casi toda la Promoción de mi escuela está aquí… Y también los profesores!”
“Roberto, hermano mío, cuanto te extrañé” murmuró Jim y lo vio en una esquina del patio atareado con la barbacoa que preparaba para los invitados.
También vio a varios niños, que no reconoció, jugando en la alberca.
“¡Beatriz…!” sus labios pronunciaron de pronto al descubrir a la hermosa mujer, amor de juventud, con quién se hubiera casado de no haber sido por las circunstancias, pero a la que nunca olvidó.
Allí también estaban los padres de Jim y los de su esposa, Sofía, revisando y ordenando a los mozos que todo esté en orden, como lo planeado, sin descuidar, de tanto en tanto, en recibir a los que iban llegando, para conversar con ellos brevemente hasta que se sintiesen cómodos en la reunión.
De pronto su padre miró a la ventana del segundo piso, la misma desde donde él observaba, y sus miradas a la distancia se encontraron. Fue como un mudo anuncio porque Jim intuyó que su esposa e hija estaban por llegar.
Jim bajó las escaleras y se dirigió al porche de la casa a recibirlas.
No tuvo que esperar nada porque descubrió que no muy lejos venía una limosina, blanca y radiante, que luego se parqueó frente a la casa.
Sofía y su hija, Sofía Beatriz, bajaron de la limosina deslumbrando a Jim, quien ansioso y sonriendo iba a su encuentro con los brazos abiertos.
“¡Todos nos están esperando en el patio!” Les dijo Jim mientras las llevaba, tomadas de la cintura, a ambos lados.
“¡Mamá demoró en el peinador!” Se quejó y disculpó Sofía Beatriz.
La puerta del patio se abrió de par en par, y el feliz trío hizo su triunfal aparición siendo ovacionado por todos.
Sí, había mucha gente, mejor diríamos una multitud porque además allí estaban, el panadero, el lechero, el carnicero, el chino de la bodega de la esquina, los vecinos… Sí, mucha gente con una característica común: Todos lucían jóvenes y lozanos, sin preocupaciones de ninguna clase que perturbaran sus sonrientes rostros.
A no dudarlo ésta sería la Fiesta Inolvidable de la familia Brown, en la que ni siquiera el recuerdo por quienes se quedaron en la tierra, y los lloraban, perturbarían la celebración de bienvenida a su eterna felicidad.