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viernes, 22 de abril de 2011

LOS VIAJES ASTRALES… ¿FICCIÓN O REALIDAD?

Para empezar diré que los Viajes Astrales son experiencias extraordinarias en donde el espíritu, alma, ánima, conciencia, o como quiera llamar, deja el cuerpo físico de una persona para migrar a otros lugares y tiempos, a la condición de volver al cuerpo y lugar de origen en espacio y tiempo.
Hace poco estuve haciendo una somera investigación acerca del estos llamados “Viajes Astrales” porque el tema me fascina. Y lo que encontré fue una variedad de páginas virtuales que ofrecían información de cómo realizar los mentados viajes. Allí descubrí que la mayoría, sino todos, partían de la premisa de que estos eran experiencias posibles para cualquiera, siempre y cuando siguieran las pautas que luego describían. Otra cosa común que encontré en estos lugares fue que todos tenían como base teórica, o de fe, a la ideología, es un decir, Tibetana, budista o yoga, y algunas otras hasta entremezcladas con supersticiones.
A decir verdad y por lo general dudo mucho ante lo inexplicable, esta es una actitud escéptica espontánea mía, principalmente cuando se nos quiere revelar algo y para conseguirlo empiezan a dar todo un marco teórico de conceptos y definiciones que luego utilizaran para demostrar que todos sus planteamientos son verdaderos.
Y este preciso caso, el de los Viaje Astrales, no escapaba a dicho esquema en los lugares que visité. Primero, nos plantean la existencia de un universo o plano astral. Luego, el de un cuerpo astral o sutil, que para quienes hemos sido educados en la cultura Occidental y cristiana sería el Alma o Espíritu. Pero, para quienes no creen en la dualidad de la existencia, Alma-Cuerpo, como yo, esta sería nuestra misma indivisible unidad energía-cuerpo. Además, nos plantean la existencia de toda una diversidad de viajes, como en una aerolínea, de vuelos en grupos, inconciente, conciente o bajo hipnosis. También nos ofrecen el procedimiento de toda una técnica para lograr el Viaje Astral, es decir el Desdoblamiento o Salida de nuestra alma del cuerpo, sin la necesidad de morir, para lograr esta experiencia por supuesto, sino a través de la meditación, ya que una vez desdoblados seguimos unidos, alma y cuerpo por separados, por una cuerda de plata, sostienen. Claro está, que a estas alturas de mi somera investigación el tema ya perdía credibilidad por la manera como lo planteaban. Pero, con el marco teórico previo, si se daba por aceptado, podía justificarse todo.
Luego, como corolario, encontré que narraban las experiencias logradas en los Viajes Astrales por diversas personas, como para probar el hecho en sí, que para mí opinión y entender eran simples sueños que se logran recordar. ¿Por qué afirmo esto? Simplemente porque no se proporcionan pruebas concretas. Los “Yo estuve…” “Conozco a alguien que…” “Mi maestro afirma que…” pueden ser testimonios verdaderos y de buena fe, pero suficientemente como para probar que tales experiencias, en su mayoría, son sueños enmarcados en el límite del subconsciente.
En definitiva, nos dice que los viajes astrales son aquellos viajes que hace nuestro cuerpo sutil o astral a otros lugares (del plano astral) en el tiempo y el espacio para luego regresar, felizmente, al mismísimo mísero cuerpo y valle de lágrimas desde donde partieron; viajes que vienen dándose desde hace miles de años, a capricho y voluntad, por quienes dominan dicha técnica de desdoblarse.
Pero ¿Realmente será cierto? Me pregunto muchas veces porque soy un escéptico que deja una puerta abierta al raciocinio los fenómenos extrasensoriales. ¿Será posible ir y venir, a nuestra discreción y libre albedrío, por el universo? Aunque no solamente eso, sino: ¿Será posible que a través de dichos viajes astrales podamos, además, viajar alterando el tiempo? Es decir, que podamos ir al Sol, a Marte o Júpiter; que podamos salir de nuestra galaxia, la Vía Láctea, e ir por el universo cuya dimensión es infinita y solo puede medirse parte de él en millones de Años Luz y llegar a otras que nos sería abrumadoramente imposible lograrlo con la tecnología actual? ¿Serán posibles aquellos viajes cuando en la actualidad sólo hemos llegado a tocar, con mucho riesgo y esfuerzo, la punta de nuestra nariz al llegar a nuestro satélite: La Luna; y los únicos viajes que hacemos en el tiempo son las elucubraciones de nuestros recuerdos o la caprichosa imaginación que hagamos, cuando nos venga en gana, del futuro?
Realmente no lo creo. No creo que sea posible planteado de esa manera. La lógica me dice que seríamos totalmente diferentes si esos viajes fueran posibles, múltiples y a muestra propia discreción.
Pero, para mí, lo más importante es que mas allá de los anecdóticos “viajes astrales” de quienes lo hacen a diario y, repito, al libre albedrío, y que luego llenan las Págs. de aquellas Webs por doquier con sueños comunes y corrientes, existen muchas evidencias reales de que el hombre ha viajado por el Universo y el Tiempo rompiendo las barreras que lo limitan a la Tierra y al momento vivido. Eso es lo que me hace creer que la posibilidad sea real.
En la historia existen algunos ejemplos de personajes que han dejado plasmado sus experiencias ya sea como predicciones o ficciones literarias, o quizás ambas. Y entre muchos sólo quisiera mencionar a Miguel de Notradamus (“Las verdaderas centurias astrológicas y profecías, 1555”), Julio Verne (“Viaje de la Tierra a la Luna, 1865”) y Helbert George Wells (“La máquina del tiempo, 1895”).
Quienes hayan leído las predicciones de Nostradamus, las novelas de Julio Verne y H. G. Wells pueden imaginarse lo impresionante que resulta la relación que existe entre sus líneas literarias y la historia que acabamos de vivir, o estamos viviendo, habiendo sido escritas muchísimos años antes que sucedieran en la realidad, y de la cual somos testigos de excepción. Claro que hay otras evidencias más de un posible viaje astral del hombre, por así llamarlo, debido a que no existe otra posibilidad tecnológica de viajar a través del tiempo y el espacio, y no menos maravillosas, dependiendo de nuestro limite de credibilidad, sino, ¿Cómo explicamos los “Códigos Secretos de la Biblia”, “Las predicciones de las Pirámides de Egipto”, “Las Predicciones de los Mayas” entre otras más?  Pero como dije, dependerá mucho del límite que tengamos de dar crédito a un sin fin de teorías que van desde la más extravagantes a las más asombrosas por su posibilidad concreta.
Pero, dejemos de lado lo que podamos creer, a final de cuentas, como voluntad de un acto de fe, místico o mágico, y veamos su posibilidad real por las evidencias reales.
Y las evidencias reales nos muestran que han existido personas que han logrado vencer las sobrehumanas ataduras de las distancias galácticas y las barreras del tiempo, experiencias increíbles aun debido a la falta de una explicación científica.
Lo real y concreto es que dichos personajes tenían una increíble imaginación, poder de concentración y, según contaron ellos mismos, lograron sus visiones, o inspiraciones, a través del sueño o ensueño.
En mi humilde criterio un Viaje Astral no difiere en nada al “sueño” que podamos tener, a condición de poder dirigirlo y recordarlo. ¿Pero cual sería la diferencia con un evento extrasensorial? Ah, allí está el detalle.
Lo extrasensorial sería la capacidad de una persona de penetrar en lo más profundo de su propio ser y lograr llegar a aquel lugar, en la mente, en donde se une la espiritualidad con el universo cuántico que nos rodea. Aquel recóndito lugar en nuestro cerebro, o mente, desde donde fluye como un manantial nuestra conciencia y por lo tanto nuestras ideas y emociones. En aquellos espacios intercelulares de nuestro cerebro, en donde las ideas y emociones se manifiestan como pulsos eléctricos de nuestro neurosistema y/o de combinaciones químicas que producen nuestras hormonas como la Serotonina y otros. Justo en el lugar en donde se produce la “chispa” o salto quántico que incendiará la pradera de neuronas del cerebro para dar paso al universo de la conciencia, de las ideas y su interacción mutua.
Los Viajes Astrales, o como se les llamen, son toda una experiencia extrasensorial posible, de viajes a través del sueño, la concentración y la guía conciente.
Al principio dije que había hecho una somera investigación acerca del tema, por lo tanto creo que por la superficialidad que esas páginas mostraban no nos da una real comprensión de tales experiencias. Como comprenderán, el tema es mucho más complejo y trascendental, y carece absolutamente de algún carácter místico o religioso, que va desde los excepcionales poderes de la mente a la conjunción del conocimiento milenario con la llamada ciencia actual. Si soy escéptico a la mayoría de casos anecdóticos, eso no me limita a sentir admiración por quienes, muy pocos, logran dicha experiencia siguiendo las enseñanzas de los maestros Tibetanos, o quizás hasta podría incluir, la experiencia onírica que tuve ayudado por un brebaje de la milenaria cultura amazónica: El Ayahuasca. El mismo que narro bajo el titulo de: “Ayahuasca, Un Viaje al Infinito” en una serie de notas… (Buscar en Google).
Para terminar este tema, que quedará meciéndose por mucho tiempo aun en el columpio, “Cierto-No Cierto”, del pensamiento del común de la gente, diré, desde mi óptica de escritor de ficciones, que las experiencias de los Viajes Astrales son una rica fuente de inspiración.

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